Mi padre, el suegro Parte 7 Lanfasone1
MI PADRE, EL SUEGRO Parte 7
Esta nueva situación me había sacado completamente de eje, esperaba cualquier cosa menos esto.
_Daté la vuelta cariño_ dijo mi padre, tenía puesta la chupa de cuero, esa roñosa camiseta, el ajado pantalón de cuero, la muñequera, las pulseras horteras, las botas tejanas, la coleta en el pelo cano.
Montse se giró lentamente, la visión de su culazo dio paso a la vista de sus tetones infernales, caminó de rodillas sobre la cama en dirección a él, con las manos en los muslos, el conjunto de lencería rojo, de tanga y sostén de encaje, con esos tirantes tan finos.
Era totalmente surrealista después del discurso que había dado en la sala.
Y sin embargo si mi padre no hubiese abierto la puerta, si simplemente se hubiese marchado, quien se hubiese encontrado con esta belleza en tanga habría sido yo ¿Se había vestido así para mí? ¿Esperando que me la encontrara al regresar de despedir a mi padre?
O simplemente intuyó que esto podía pasar, que él no se iría sin querer despedirse.
_ ¿Qué vas a hacer ahora pequeña?_ dijo mi padre muy chulo, él estaba de pie al borde de la cama.
Ella no respondió, llevo su mano de dedos largos, con esos anillos de zorra y tocó la polla de mi padre por sobre el pantalón. La acariciaba haciendo círculos concéntricos sobre la polla, con la palma de la mano, los tetones queriendo desbordar el sujetador de encaje, el triángulo de encaje del tanga, con pequeñas perlas, abultado por ese coño hinchado, ahora con el cuerpazo inclinado hacia adelante apoyándose con una palma de la mano sobre la cama.
Él le acaricio la mejilla con la mano y luego la cabeza, alisándole el pelo oscuro, lánguidamente como si ella fuera una perrita, una mascota.
_Hazlo tú misma_
Ella se acercó más a él y ya de rodillas, bien afirmada, usó las dos manos para desabrocharle el cinturón, tironeó de él, forcejeando un poco.
La hebilla hizo un ruido metálico al desprenderse, ella volvió a acariciar la polla de mi padre y bajó la cremallera, desprendió el botón del pantalón y tironeó hacia abajo.
Vi el culo de mi padre asomar y su gran polla erecta, cubierta por el calzoncillo.
_Dale un besito anda, no seas malita_ dijo él
Ella aproximó su boquita, con el lunar a su costado, lentamente, hacía todo como en trance, como si hubiese sido hipnotizada, sus movimientos eran casi de sonámbula.
Olisqueó con su naricita recta y pequeña, los calzoncillos asquerosos de mi padre, un vulgar slip, gastado por el uso.
Y luego besó la polla, sobre los calzoncillos.
El cuerpazo de Montse, solo con tanga y sujetador, imponente y brutal sobre la cama y mi padre de pie, con los pantalones bajos, la chupa de cuero, la mano con la muñequera de color negro, jugó con la cabellera de mi novia, una vez más, como revolviéndole la melena de leona, juguetonamente, despeinándola un poco.
Ella tironeó del slip y la polla enorme dio como un brinco, y quedó erguida a centímetros de su naricita de princesa, Montse la miro embelesada.
Yo estaba ahora de costado a ellos, también con mi pequeña polla en erección, me la toqué sobre el pantalón.
Ella miró hacia mí, cuando me acariciaba. Envolvió la polla de mi padre con su mano sin llegar a abarcarla toda.
_Perdona…amor…por lo que voy a hacer….no lo hago para joderte…es solo que…._ dijo con voz titubeante
_No te preocupes…..hazlo_ dije yo, muriéndome por dentro pero sabiendo que estaba completamente poseída por el deseo y que no había vuelta atrás.
Ella me lo agradeció con esos ojazos negros, tan expresivos, tan suyos, mientras seguía sobando la polla con una mano.
Ahora si mi padre, puso una mano en el delicado mentón de mi novia, lo acaricio suavemente, ella alzó los ojos hacía él.
Abrió su boca y tragó la porción de rabo que pudo tragar, su rostro se transformó, creo que casi estuvo a punto de sollozar al sentir el miembro dentro de su boquita.
_Joder Montse…que maravilla, niña…....esto necesitabas ¿Eh cariño?_ dijo mi padre levantándole el pelo y acariciándole la nuca.
Ella mamaba con ternura, siempre como en trance, succionando con deleite.
_Si cariño…si….que boquita tienes…no solo cantas con esa boquita_ dijo mi padre
Me jodió y me pareció tan humillante que hiciera referencia a que ella cantaba con esa misma boca.
Pero el gemido ahogado y doliente de Montse, me indicó que le había excitado ese trato humillante y esas palabras.
_Así Montse…ahora vas a seguir cantando para mi….guarrilla….ya verás que bonitas canciones vas a cantar con mi polla en el culo_
Ella volvió a gemir sordamente, atragantada por su polla, mi padre puso las dos manazas en la cabeza de ella y empujo levemente atrás y adelante.
_Si…pequeña...metete todo lo puedas en esa boquita…ábrela bien cariño_
Miraba yo el culo redondeado y terso, las piernas morenas y musculosas, mi novia en posición perrito, las tetazas colgando por su peso, sujetas por el sostén de encaje rojo.
Una mano apoyada en la cama y la otra sobre las bolas de mi padre y a veces también pajeándolo un poco, se la estaba metiendo tan al fondo que se atragantó, mi padre le sacó la polla de la boca y ella hizo una especie de arcada y tosió.
_No es nada…pequeña…….abre bien la boquita…que vamos de nuevo…_
Y siempre cogiendo la cabeza de Montse con las dos manos, hizo un movimiento pélvico y le encajó la polla en la boca y le folló los labios carnosos y sensuales, metiendo y sacando la verga, oscura y chorreante por la saliva de mi novia.
Estuvieron así unos minutos.
_Ven aquí zorrita_ dijo mi padre e hizo que ella se sentara sobre sus talones, siempre de rodillas, le sacó las tetazas afuera del sujetador y pellizcó los pezones en punta e inhiestos.
_Ahora pon las manos a tu espalda_ ella le hizo caso, llevando sus manos atrás. Colocó las palmas de sus manos estilizadas casi sobre el culo.
_Pídeme la polla, anda_ dijo el mientras se quitaba las botas y las arrojaba al suelo con estrépito, saltando primero sobre un pie y luego el otro.
_Dame…tu polla_ dijo ella con los ojos llorosos
Mi padre se quitó el resto de la ropa, hasta quedar desnudo, otra vez la visión de su panza, los brazos tatuados, las piernas sebosas y musculadas, su piel entre rojiza y blanco sebo contrastando con el terciopelo moreno de la piel de ella.
_ Dilo otra vez…cantante de los cojones míos…pídeme polla_
_Dame tu…. polla….._ dijo ella estremeciéndose toda
Mi padre apoyó un pie sobre la cama.
_Si quieres polla, tendrás que comerme los cojones primero_ y tomando a Montse del pelo, llevó su boca hasta sus huevos.
Siempre guiándola del pelo llevó su cabeza hacia abajo, ella le lamía y besaba las pelotas con desesperación.
_Así…cariño…así…usa la lengüita esa que tienes_
Ella siguió besando ruidosamente las bolas de mi padre.
_joder hijo con tremenda putilla te vas a casar…como usa esa lengüita…es como una pequeña culebra_
Ella seguía con las manos en la espalda y sorbiendo y ensalivando los huevos mal depilados de él.
_Enséñame esa lengüita cariño_
Me dio un vuelco el corazón al ver a los límites de humillación a los que estaba llegando con ella.
Sacó su pequeña lengua y se la enseñó.
_Una bonita lengua de zorra……... ya lo creo que si_
Mi padre cogió sus huevos con una mano y los juntó con su polla, adelanto el pie que tenía sobre la cama.
_A ver si sabes lamer un culo de macho_ dijo y llevó la cabeza de ella sujetándola del largo pelo hacia su ano peludo.
Vi la naricita de mi novia hacer contacto con el culo de mi padre y luego lamer con su lengua como una perrita las nalgas sebosas y enterrar su carita en ese culo peludo e inmundo y su lengüita escarbaba ya en el agujero maloliente de ese culo de viejo depravado.
_Joder que bueno…me hace acordar de una puta tailandesa que me follé una vez…lo lamía igual de bien_
Ella siguió así varios minutos gimiendo como una gata en celo, mi padre soltó los pesados huevos sobre la frente de ella, volvió a gemir enloquecida de morbo, cachonda a más no poder, ahora lamía los huevos y luego el culo y refregaba con su lengua toda la raja del ojete, le volvió a meter la polla en la boca.
Montse sacó sus manos de la espalda y se aferró con una mano morena a la pierna de mi padre y con la otra acarició las pelotas llenas de su propia saliva, mientras se la mamaba salvajemente.
Mi padre se inclinó y le dio un azote en el culo.
PLASSS!!
La nalga quedo temblando trémula y rojiza.
_Joder Montse…voy a tener que follarte de nuevo…no me dejas opción_
Se inclinó sobre ella y se dieron un largo beso, la boca tosca de mi padre devorándole la boquita y el lunar, cogiéndola de la barbilla con una mano.
Él se retrepo a la cama y juntó las dos almohadas apoyando la cabeza en ellas.
_Ven aquí, bésame las tetillas_ le dijo
Ella se recostó a su lado, el contraste del color de la piel fue más intenso aún, cogió la enorme polla y apoyó su cabeza sobre el pecho de mi padre y luego su lengua comenzó a lamer las tetillas de gordo de ese viejo, llenas de vello canoso.
Mi padre estiró un brazo para jugar con el culo de Montse.
Ver a mi novia en semejante estado de sumisión me dejaba en estado de shock o más bien diría que en una especie de limbo, como si el tiempo se hubiese detenido, un estado total de irrealidad.
Ahora ella había vuelto a meterse la polla en la boca y gemía ahogadamente pues mi padre había corrido la tira del tanga sobre una nalga y penetraba su coño con un dedo grueso como una salchicha.
_Que caldo más bonito hay aquí hijo mío. El caldo caliente de una guarra de estas, caldo de zorra_
Mi padre pasó una pierna de Montse por sobre su cabeza, la acomodó bien sobre su cuerpo y colocó su bigotón sobre el coño de mi novia.
Y metió su lengua en ese manjar y ella suspiró y se aferró al mástil de su polla y volvió a metérsela en la boca.
Dos horas después.
Se habían dormido delante de mí, casi como si yo no estuviera allí ¿Habré muerto? ¿Seré un puto fantasma? Pensé.
Primero fue mi padre, con el pelo revuelto de ella sobre su pecho cano, roncaba suavemente. Montse seguía abrazada a él, luego de follar. Me había mirado de reojo, un poco culpable, habíamos dormido mal la noche anterior, los orgasmos cansan, claro. Y ella se había corrido como una perra en celo varias veces, serían ahora las seis de la tarde.
Y de pronto sus grandes parpados se habían cerrado y su fino aliento daba sobre una tetilla de mi padre. Se habían dormido como dos amantes, sobre nuestra cama.
Y los miré dormir un buen rato y luego me fui al cuarto donde había dormido mi padre, acomodé las sabanas y me recosté yo también.
Expulsado de mi propia habitación, mi padre me había reemplazado junto a Montse.
Todo se ha acabado entre ella y yo, pensé.
Imágenes de las últimas horas venían a mi mente como relámpagos-.
Ella se había corrido mientras hacían el 69, con la boca de mi padre destrozándole el coño, aferrada a su polla como si fuera el timón de un barco a la deriva y por momentos se la mamaba y cuando perdía el dominio de sí misma por la excitación, sacaba la polla de su boca y gemía como una cerda otra vez.
Mi padre había hecho con ella lo que había querido, la tenía completamente en sus manos.
Luego ella lo había montado, todavía con el sujetador puesto pero con los tetones salidos por fuera de las copas.
Mientras botaba sobre la polla, le ofrecía los pezones a mi padre aferrándose el pecho con una mano, llevandole la teta a la boca, como quien da de mamar a un ternero.
Lo hacía dulcemente, con ternura, una verdadera ofrenda, el rostro moreno, lloroso y deformado por el placer, feliz de estar entregada así a su macho. Como nunca lo había estado conmigo.
No. Más lo pensaba y más me daba cuenta que sería imposible reconstruir lo nuestro.
De pronto no pude con la ansiedad, me incorporé, fui hasta la habitación, ellos seguían durmiendo pero ahora estaban de costado, mi padre detrás de ella.
Montse con parte del pelo azabache cayéndole sobre la cara, completamente dormida entre los brazos musculosos y pesados, llenos de tatuajes de mi padre.
Por momentos me parecía él un total desconocido, alguien que había tomado la casa por asalto, un viejo pirata venido de muy lejos quien se había adueñado de nosotros en un santiamén.
Regresé a mi cuarto ¿sería mi nuevo cuarto a partir de ahora?
Recordé como luego ella había tomado el lubricante de la mesilla de noche y se había embutido esa enorme polla por el culo, así montada sobre él.
Y mi padre le daba voces de aliento.
_Eso pequeña, déjate caer sobre mi polla, sin miedo_
_Ya casi la tienes toda dentro, venga_
Y el gesto reconcentrado de ella, los ojos cerrados, el rostro sufriente, tanteando hacía atrás la polla mientras se iba empalando solita, los inmensos tetones, la estrecha cintura, los globos de carne que eran sus nalgas y la erecta verga de mi padre empujando suavemente en el medio de ese canal, adueñándose de ese canal estrecho, haciéndolo suyo, tomando posesión.
Otra vez la imagen del conquistador tomando para sí, por el derecho de la fuerza.
La suave piel morena y aterciopelada de mi novia temblando y tiritando a medida que la polla iba adentrándose en ella, como si tuviera fiebre.
Y de pronto abrió los ojos y me vio, yo al de pie al costado de la cama, pajeándome con pudor mi pequeña polla
_Perdona….amor….que bueno…es esto….no te imaginas…_
Que absurdo y que candidez la de ella al querer disculparse y darme explicaciones todavía, como si hubiese algo que explicar.
Y luego cuando ya se había acostumbrado lo suficiente a tener la polla en el culo, mi padre no tuvo piedad y la hizo subir y bajar sobre él como una muñeca de trapo y ahora si, ella se corría como una guarra, sacudiendo su melena que le llegaba hasta la cintura, chillando como una cerda, desencajada, convertida en la zorra de un viejo al que había despreciado e insultado unas horas antes.
Comencé a pajearme y me corrí sobre la cama donde había dormido mi padre.
Dormí otro poco, me desperté sobresaltado, otra vez sin saber bien donde me hallaba y que hora era, si era de noche o de tarde.
Ya estaba un poco más oscuro, escuché gemidos desde la otra habitación.
Caminé descalzo como un espía en mi propia casa, la habitación estaba en penumbras, abrí la puerta, algo de luz moribunda de la tarde entraba todavía por la ventana.
Mi padre se follaba a Montse en la misma posición en la que los había visto durmiendo, él detrás de ella, de costado, pero seguían tapados por las sábanas y la manta, ella cerraba los ojos y echaba una mano hacia atrás para acariciarle el rostro.
Apenas veía el nacimiento de un pecho, tuve la tentación de destaparlos para verlos desnudos, mi padre seguía percutiéndola desde atrás, hasta que ella se corrió y el también, dentro de ella esta vez, llenándole el coñito estrecho con su leche de semental. Se besaron dulcemente en la boca.
Regresé al mi cuarto, me tapé bien y me dormí, extenuado.
Volví a despertarme, escuchaba una guitarra lejana y alguien cantando, estoy soñando, pensé.
Pero no estaba soñando, ella estaba cantando para él desde la habitación, otra vez las mismas canciones. La imagine completamente desnuda con la guitarra pegada a sus tetones.
Como quien quiere espantar una pesadilla volví dormirme.
_Amor…._ escuché la voz de Montse
Abrí los ojos, ella estaba inclinada sobre mí, sentí su mano fuerte y cálida sobre mi frente.
_Creo que tiene fiebre, Esteban_
_ ¿Si? ¿No tenéis un antifebril, paracetamol, algo así?_ dijo él
_No debiéramos dejarle solo, pobrecillo_ dijo ella
La miré mejor y su rostro estaba finamente maquillado como ella sabía hacerlo, con sombra en los párpados, iluminado y realzado por los cosméticos.
Mi padre estaba apoyado en el marco de la puerta.
_Venga niña aprovechemos que ya no llueve, estará bien_ dijo él
Ella se puso de pie, llevaba un minivestido negro, las piernas con un pantimedias oscuro y botas ajustadas con hebillas, casi hasta las rodillas.
_Voy a buscar el medicamento_ dijo ella
Mi padre se inclinó sobre mi cama y también me tocó la frente con su pesada mano.
_Vas a estar bien hijo, ha sido demasiado para ti todo esto_
_ ¿Dónde vais?_ pregunté con voz desfalleciente, si, realmente tenía fiebre en ese momento
_Vamos a cenar a un restaurante que conozco_ dijo él
Montse entró en el cuarto, estaba tan bella con ese minivestido, sus piernas eran increíbles, las botas altas, de zorra, los anillos en sus manos. Traía una pastilla y un vaso de agua
_Me da pena dejarle así_ dijo ella a mi padre
_Estará bien, solo tiene que sudar y que baje la fiebre_ dijo él con desdén.
Volví a dormirme, tuve las clásicas pesadillas de la fiebre. Soñaba que era un niño y que mi padre y mi madre, venían a verme al cuarto donde yo agonizaba, luego comenzaban a besarse y luego a follar descaradamente, mi madre me miraba y sonreía.
_No podéis follar delante de mí, putos pervertidos_ les decía.
Me desperté totalmente bañado en sudor, la fiebre había remitido, me levanté tambaleante, para ir al baño.
Escuchaba una música suave desde la sala, me acerqué a mirar.
Montse y mi padre estaban bailando, muy pegados, se besaban y él le acariciaba el culazo metiéndole una manaza por debajo de la falda.
Ella con los tacones de sus botas de zorra quedaba a su misma altura, las frentes se chocaban casi.
La boca de ella en trompita, como una monita cariñosa, por dios, apenas podía creerlo, los besos hacían un ruido suave de chupeteo y saliva.
Miré el móvil, eran las diez y treinta de la noche, hacía apenas 24 horas atrás, se cortaba la luz y Montse insultaba a mi padre pidiéndole que se vaya.
Decidí darme una ducha, el baño me reconfortó un poco.
Volví a la sala, pensé en ir a la cocina y comer algo aunque no tenía hambre.
El ruido inconfundible de pelvis y nalgas al chocar llenaba el espacio.
Mi padre le estaba dando por el culo a mi novia otra vez sobre el sofá, con Barry White de música de fondo.
Las botas de cuero con hebillas, bailaban quedamente a los costados de las piernas desnudas de mi padre, el culo seboso de este se contraía en cada embestida. Montse echó su larga melena hacia atrás en un gesto ampuloso, desatado, la gran zorra, desatada de sus ataduras y cachonda
_Me encanta…... me encanta como me follas, Esteban_ dijo ella
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario