Cogida por el macho de pueblo, Por Libelulah(libelulah_azul@hotmail.com)


 Tenia mas de una semana sintiéndome muy caliente, había estado cogiendo todos los días con mi esposo, me cogía muy rico, pero entre más me cogía, más caliente me sentía y con más deseo.

Era medio día y hacia calor, me puse un vestido corto de tirantes, de tela muy ligera, no traía bra, solo unas panites muy pequeñas, estuve limpiando la casa, pero no dejaba de sentirme muy caliente y con ganas de una buena verga, cada que me agachaba a limpiar algo me imaginaba que algún macho llegaba y se ponía detrás mío a tocarme el culo, el solo pensamiento hacia que se me erizara la piel y que mi vulva palpitara, lo mismo pasaba cuando una de mis tetas se asomaba de mas por el escote o cuando me frotaba en la esquina del sillón, eso fue subiendo mis deseos, imaginaba múltiples escenarios en los que era poseída por cualquier macho caliente.

Salí a barrer la calle, tenia un rato metida en mis pensamientos cuando la voz de mi vecino de enfrente me sacó de ahí, levante los ojos y lo vi acercándose, sonreí hipócritamente y le di las buenas tardes; no me cae nada bien, es tipo odioso y metiche, el típico macho ranchero mexicano, tendrá unos 55 años, vive ahí solo y siempre que habla con mi esposo le cuenta de sus múltiples mujeres, se mete en lo que no le llaman y tiene un aire de galán que lo hace verse ridículo, es moreno, estatura media, delgado, pero con la clásica panza de “chelero” y para el colmo del cliché tiene un diente con corona de platino, desde que llegamos a vivir al pueblo hace dos años el tipo se acerco a “hacer amistad” con mi esposo, pero a él tampoco le cayó muy en gracia sus aires de macho ridículo, así que solo le saludamos con cordialidad, mas no tenemos mucho acercamiento con él, así que me sorprendió verlo acercarse con su sonrisa plena y una gran calabaza entre las manos

- “le traje esta pa´ usted, es de mi cosecha”- 

me dijo mientras me veía de arriba abajo sin el mínimo pudor o discreción, se detuvo en mis tetas, que no son muy grandes pero si sobresalen del escote y se conservan en su lugar, baje los ojos y noté que mis pezones se marcaban por encima de la tela que hasta ese momento repare era muy delgada, le di las gracias, deje la escoba a un lado y extendí las manos para recibirle el obsequió

-“está muy pesada, mejor se la meto”- 

me dijo con una sonrisa por el doble sentido de su frase, sentí que me puse roja y sin decir palabra me encamine hacia dentro de la casa, cruce el cancel seguida del tipo, que iba platicando acerca de la cosecha, el clima y el tamaño de la calabaza, yo sentía su mirada en mi gran trasero y mis piernas gruesas, no pude evitar ponerme cachonda, así que mientras llegábamos a la puerta de entrada levante un poco mas las nalgas para que las disfrutara, total, solo lo estaba dejando ver; cruzamos la puerta y me dirigí hacia la cocina, el tipo me seguía muy de cerca, le indique que dejara la calabaza sobre el mueble de la cocina y le di las gracias por el detalle, el tipo en vez de irse, se cruzó de brazos con las piernas medio abiertas, no pude evitar notar su erección, él sin intentar esconderla empezó a comentar trivialidades, acerca de la casa, el dueño anterior, etc. al mismo tiempo, me veía de arriba abajo mientras su bulto se hacía más grande, comencé a ponerme nerviosa y a la vez cachonda, mis pezones se endurecieron y mi vulva se humedeció, no entendía porque me pasaba eso si ese tipo me resultaba tan poco atractivo y odioso, cruce mis brazos frente a mis tetas para taparlas, sintiéndome mal por la reacción de mi cuerpo ante aquel sujeto, noté como el se sonrió cuando lo hice y sin dejar de hablar del mismo tema insignificante se agarro el gran bulto y se lo “acomodo”, de una forma tan casual y natural como mover el brazo o la pierna, no pude evitar dirigir mí mirada a aquel pedazo de carne que se veía muy grande aún por encima de la tela, pase saliva, levante los ojos y vi la cara de orgullo y arrogancia de aquel tipo, que abrió mas la piernas y se arqueó un poco mas para que su verga tuviera el protagonismo en aquella escena, sentí que la sangre subía a mi cara, comencé a decir un montón de palabrerías absurdas despidiéndome y agradeciendo nuevamente mientras me encaminaba a la puerta de entrada, pasé a un costado del tipo y él se dio media vuelta, cuando estaba cerca de la puerta el tipo me atrajo hacia él, me pego su pedazo de carne en las nalgas y me dijo en el oído

 –“a poco me va a dejar así”- 

sentí ganas de voltearle los dientes de una bofetada, al mismo tiempo que un escalofrió recorrió mi piel, el tipo no me dio tiempo de reaccionar, sentí su mano áspera y gruesa meterse entre mi escote y apretar una de mis tetas, mientras bajaba la otra hacia mi muy hinchada y húmeda vagina, hurgó con sus dedos, se deslizó entre la tela de mis panties y llego sin problemas hasta mi clítoris que presionó entre sus dedos

- “mira nada más que mojadita estas, eres bien putita como pensaba”- 

me dijo apretando los dientes y apretando más su verga contra mis nalgas, forzándome a recargarme sobre la mesita que está a un lado de la puerta

- “¿qué está haciendo viejo cochino?”- 

le dije, moviéndome sin muchas ganas de que me soltara

- “no te hagas la que no quiere, si desde hace rato me estabas llamando, meneando las chichis y parándome el culito”- me dijo ya tuteandome 

- “está usted loco, yo solo estaba barriendo”-

el tipo saco los dedos de mi vagina, estaban empapados, se los metió en la boca, los chupo con ganas

- “que rica estás mamacita”-

dijo con voz ansiosa, mientras me aventaba sobre la mesa, lo que dejo mis nalgas a su disposición, me arranco las panites con sus manos, lo escuche bufar como animal justo antes de sentir su lengua entrando en mi vagina, di un grito sin querer, el tipo sabía bien lo que hacía, pasaba su lengua alrededor de mi entrada sin tocarla, ni tocarme el clítoris, se pasaba a mi culo y me penetraba con su lengua, después regresaba a bordear mi vagina, me quise mover para que me lamiera el clítoris y se detuvo, me dio una fuerte nalgada y me dijo

- “ves como si querías, pero aquí mando yo, así que te esperas”-

se hundió de nuevo entre mis nalgas y sentí como mi vagina se llenaba mas de lubricante y como la sangre bajó hasta mi pequeño clítoris y lo puso mas duro y anhelante, estaba super caliente, sentía que en cualquier momento iba a explotar, pero el tipo seguía jugando por los alrededores, sin concederme el placer que tanto deseaba, dueño de mi orgasmo; abrí más las piernas, ofreciéndome toda a él, mientras daba pequeños gemidos de placer, dio unos pequeños lenguetazos en mi entrada, sentí unos toques en mis pezones que bajaron por mi vientre hasta mi clítoris, mi vagina se comenzó a contraer, él se dio cuenta que era el momento, abrió su boca y la puso desde la entrada de mi vagina hasta mi clítoris, comenzó una deliciosa succión, al tiempo que con su lengua jugaba con mi botoncito de placer, dí un grito ahogado, la vista se me nubló, mi vagina se comenzó a contraer, se lleno de espasmos deliciosos que iban y venían dándome un increíble placer

- “ahhhhhhh, ahhhhhh, siiiiiiiiiiii”-

gemí mientras me abandonaba en un intenso orgasmo, el tipo seguía chupando, lamiendo y succionando con maestría, prolongando el placer.

Quedé tirada sobre la mesa, temblando y con las piernas bañadas de mi intenso orgasmo, escuché incorporarse al tipo, cerró la puerta de la entrada, aquello no había terminado aún, me levantó de la mesa, se puso detrás de mí

- “que perra eres, como nos vamos a divertir, vamos a donde te coge tu viejo”-

me dijo eso mientras masajeaba mis nalgas como si fuera una de sus vacas, me encamine obediente hasta la recamara, el seguía detrás, nalgueándome, pellizcándome y diciéndome obscenidades, como a una puta cualquiera, entramos a la recamara, yo seguía un poco aturdida por el orgasmo tan intenso

- “encuérate”- 

me ordenó, mientras él se quitaba la ropa, yo solo tenia el vestido a medio poner, lo deje caer y quede desnuda y expuesta, vi su desnudes y me pareció mas feo que antes, tenía las nalgas pequeñas y peludas, los brazos y piernas se veían fuertes y firmes pero sin mucha forma, se dio vuelta aun con las trusas puestas, sus pectorales estaban flácidos y la pequeña panza sobresalía, sin embargo, cuando se bajo dejo cae los calzones, una verga gruesa y brillosa saltó, tenía la punta roja de lo hinchada que estaba y las venas palpitaban bombeando sangre a aquel hermoso ejemplar, sin pensarlo mucho y sin mirar de nuevo al portador de semejante trozo de carne, me hinque a sus pies y comencé a besar aquel animal, sus huevos estaban contraídos y duros, parecían uno solo, los besé, los lamí y los chupe con cuidado, tenían un sabor acido y fuerte que me hizo desearlos más, moje de nuevo mi lengua y los seguí recorriendo, degustando ese sabor que me hacia sentir un calor que bajaba desde mi vientre hasta mi vagina, trataba de hacerlo con cuidado, pero me sentía más caliente, húmeda y deseosa conforme los recorría, hincada ahí como una cualquiera, saboreando a aquel tipo odioso, eso me puso más, chupe con fuerza y el tipo, se retiró con un pequeño quejido

- “con cuidado perra”– dijo al momento en que me daba una cachetada

- “abre la boca”– me ordenó y la abrí 

metió de un solo golpe todo aquel pedazo de carne en mi boca, apenas alcancé a tomar aire, lo sentí hasta la garganta y di una arcada, lo sacó y la saliva broto de mi boca, mientras tosía

- “así debe de estar, bien mojadita como tu panocha”–

se recostó encima de la cama como si fuera el dueño de la casa, se sobó la verga y me dijo imperativo

–“ven aquí, ahora si me vas a dar una buena mamada putita” –

No lo dijo dos veces, quería complacerlo, no sabía porque, pero tenía la necesidad de darle placer a aquel hombre, quería que me usara y me tomara a su antojo, aún con el odio y asco que me provocaba.

Me puse sobre él y comencé a recorrer todo su tronco con mi lengua, desde los huevos hasta la punta, quería metérmela toda de nuevo para volver a sentir su sabor, subí hasta la punta de la cual salía un liquidó transparente y baboso, lo saboree mientras tomaba aquella deliciosa verga con  mi mano, recorriéndola de arriba abajo, abrí mi boca y metí la punta roja en mi boca, mientras con mi lengua seguía saboreando el néctar que salía de ella, entraba y salía, mamando solo el glande, no más allá del tope donde mis labios saltaban un poco, ahí los apretaba y subía de nuevo, para volver a bajar aprisionando aquella suave piel entre mis labios

- “así putita, así”– me dijo con los dientes apretados

escucharlo me hizo sentir una verdadera puta, mi puchita se mojó, palpitó y di un gemido ahogado por aquella verga que estaba en mi boca, mis pezones se endurecieron más, mi deseo por ese trozo delicioso de carne aumentó, la apreté un poco más entre mis labios, quería devorarla, sentir ese sabor deslizándose por mi garganta, la seguí mamando, subiendo y bajando, la saliva escurría de entre mis labios, mojándola hasta los huevos, la quería toda, la deseaba, la anhelaba, así que cuando mis labios sintieron el pequeño salto, en vez de subir, respire a fondo y baje hasta la base, devorándola, sentí como llenó cada rincón de mi boca, hasta pegar con mi garganta, subí y volví a metérmela toda, la sentí el palpitar entre mis labios y me prepare para recibir la lechita caliente, subí la intensidad de mi mamada, salivando más, apretando más y tragándomela toda en cada envestida, sentí las manos agarrando mi cabello y presionando hacia abajo para no dejarme salir

- “ahí te va mi leche perra, trágatela toda”-

dijo mientras rugía como un animal, descargando chorros interminables de leche, que se deslizaron por mi garganta atragantándome, quería salir a respirar, pero aquel animal no me lo permitía, tomó el control y solo se retiraba lo suficiente para volver a embestirme, aventando otro chorro que volvía a tragar sin remedio, bramó y se retorció, apretando a tope, cuando sentí que me liberó levante la cabeza, tomando aire, su leche salía por la comisura de mis labios y por mi nariz

- “te dije que te la tragaras toda” -

me dijo mientras con los dedos agarraba la leche que se me escurría y la metía en mi boca, yo como la perra que soy lamí sus dedos como si aquello fuera un manjar y deslicé mi lengua alrededor de mis labios saboreando las ultimas gotas de la leche, mirando esa verga deliciosa que seguía semi erecta y que mi puchita anhelaba por sentir adentro.

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