Vacaciones en Ibiza, por Mariamorbosa(garciaduartem45@gmail.com)
Me fui a pasar unos días sola al chalet que tiene mi amiga Alicia en Ibiza, porque quería desconectar. Alicia me había dicho que si necesitaba cualquier cosa podría pedírsela al jardinero que era de confianza y muy discreto y servicial, y así me sentiría más segura.
El primer día me desperté tarde y escuché ruidos en el jardín, me asomé a la ventana y ví al jardinero. Era un hombre atractivo y morboso, y llevaba el torso desnudo y unos pantalones cortos. Su cuerpo sudoroso era excitante. Me puse un bikini amarillo muy sexy y bajé al jardín. Salí, y al verme no pudo reprimir una cara de asombro. Me presenté, y le saludé con dos besos. Le dije que siguiera con su trabajo, que yo iba a darme un baño en la piscina.
Me excitó mucho calentarle, y cómo me miraba de reojo. Me metí en la piscina, nadé un poco, y de vez en cuando le miraba y le sonreía. Al rato le dije que el agua estaba muy buena, que por qué no se daba un baño, y el me contestó que tenía que terminar de podar un seto, y que cuando terminase se bañaría encantado.
Después yo me salí de la piscina, y me tumbé en una hamaca, y le dije que cuando terminase nos tomábamos una cerveza o lo que quisiera. Él me dijo que ya estaba terminando, así que fui dentro y preparé unas cervezas y algo de picar. Luego me unté crema protectora por delante, y en ese momento llegó él. Le pedí que me diese crema por la espalda, y lo hizo de maravilla calentándome bastante. Nos sentamos y nos tomamos la cerveza mientras charlábamos y nos conocíamos mejor. Él no podía apartar los ojos de mí, y yo me movía de forma sensual y pícara, al tiempo que notaba una enorme erección bajo su pantalón.
A pesar de su excitación y deseo, él no se atrevía a dar el paso, y me trataba con mucho respeto, incluso me llamaba de usted, por lo tanto decidí que tendría que ser yo la que rompiera el hielo poco a poco. Lo primero que le dije es que me tutease, porque me hacía sentir vieja. Le pregunté que si tenía que trabajar ese día en algún otro sitio, y me contestó que era su día libre en su trabajo principal, y aprovechaba ese día para ir a trabajar en el jardín de Alicia. Yo le dije entonces que si le apetecía pasar el día conmigo y comer juntos, para que me hiciese compañía, a lo que me contestó que sería un placer.
Después me dijo que iba a la parte trasera del jardín, donde se guardaban las herramientas, a darse una ducha y ponerse un bañador. Yo sabía que desde la ventana de una de las habitaciones se veía esa zona, y me fui a curiosear. Le vi cómo se desnudaba y duchaba. Tenía la polla enorme y muy dura, e intentaba que se la bajase la erección con el agua. Después se secó y se puso un bañador, y yo me fui para la zona de la piscina a esperarle.
Llegó y le dije que si le apetecía una copa de vino, y me dijo que sí, así que le dije que se diera un baño mientras yo iba a por el vino y unas copas. Me fijé cuando se iba a tirar a la piscina que su erección seguía. Preparé las copas, abrí el vino y lo puse en una cubitera para que no se calentase, preparé un aperitivo y salí al jardín poniéndolo todo en la mesa que estaba a la sombra. Después le dije que me iba a quitar el sujetador porque no quería marcas, y que ya que lo hacía en la playa ante desconocidos como no lo iba a hacer allí. Me lo quité y me acerqué a la piscina y me metí. Nadé un poco, luego me fuí para la parte de la piscina donde al agua me llegaba a la cintura para que me observase bien, y hablamos un poco a una distancia corta, luego le dije que saliéramos a tomar ese vino. Salí de la piscina y me fui caminando de forma sensual hasta la mesa, sintiendo cómo él me seguía y me devoraba con los ojos.
Cogí la toalla, me sequé un poco y serví el vino, brindamos y bebimos, y al beber se me derramó un poco de vino sobre los pechos, yo me reí y dije que estaba fresco y daba gusto. Después le dije que debía darse protector solar, así que cogí el frasco y le empecé a untar por la parte de la espalda.
Me puse de rodillas y empecé a darle crema por las piernas, también por delante, y fui subiendo con mis manos hasta la zona del bañador y un poco más arriba. Sentía su respiración, y notaba su erección, y yo le dije que se relajase y disfrutara, luego me puse de pié, y siempre desde atrás empecé a darle crema por los hombros y por el torax, acercándome a él y rozando mis pechos sobre su espalda, ahí ya le tenía entregado. Bajé con mis manos por el vientre mientras apretaba mis pechos contra él, y entonces metí mis manos dentro del bañador y empecé a acariciarle la polla.
Le di la vuelta, cogí una copa de vino y me la acerqué a la boca derramándolo para que cayera sobre mis pechos. Me acerqué a él y nos empezamos a besar y después le ofrecí el sabor del vino sobre mis pechos que empezó a lamer con mucho deseo, mientras me agarraba los glúteos, y metía su mano dentro del tanga, pero entonces yo le dije que parase, que ya tendría tiempo. Luego derramé yo el vino por su pecho y su abdomen, y empecé a lamer y saborear, bajando poco a poco, luego me puse de rodillas y le bajé el bañador, y empecé a lamer y chupar alrededor de la polla hasta que en un momento dado empecé a chuparla y saborearla con deseo.
En ese momento yo lo único que deseaba era saborear esa rica verga, que babeaba un rico líquido seminal. Mi boca producía mucha saliva y estaba muy excitada. Con una mano acariciaba sus huevos y con la otra sus glúteos, mientras que yo subía y bajaba con mi boca metiéndola hasta la garganta. Solo deseaba que me diera su néctar, y mi maestría como mamadora lo iba a conseguir en breve. Empecé a acelerar el ritmo mientras agarraba sus glúteos con mis manos marcando el ritmo. Entonces él me agarró la cabeza y aceleró más el ritmo, dándome embestidas hasta la garganta, y al poco yo noté su respiración acelerada, al mismo tiempo que su polla se hinchaba y de pronto soltó su primera descarga con mucha fuerza dentro de mi boca, al tiempo que apretó mi cabeza hasta meterme la polla hasta el fondo, y allí descargó el resto, y solo después de soltar la última gota me la sacó de la boca. Entonces me dí cuenta que yo también me había corrido.
Fue una corrida enorme y muy abundante, y a pesar de que había tragado una buena porción, aún me quedaba bastante leche dentro de la boca. Me levanté, cogí la copa de vino a la cual le quedaba un traguito pequeño, y eché toda la leche dentro de la copa, metí el dedo y removí un poco para que se mezclase con el vino y se pusiera más líquida, y después me la bebí de un trago saboreando ese delicioso néctar que tanto me gusta.

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